España : Barcelona : Consejo Superior de Investigaciones Cientificas. Institucion Mila y Fontanals. DCH-Musicologia

Reseñas / Recensións
de Antonio Ezquerro

Bernardo García-Bernalt Alonso: Catálogo del Archivo de Música de la Capilla de la Universidad de Salamanca. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, colección “VIII Centenario, 7”, 2013. 957pp. 9,99€. ISBN: 978-84-9012-282-2.

El presente trabajo ha sido realizado por el director de la Academia de Música Antigua del Servicio de Actividades Culturales de la Universidad de Salamanca, quien ha promovido la catalogación del fondo documental de música de la antigua capilla de la universidad, activa durante el período 1738-1801. En dicha época, el Estudio General salmantino dispuso, para solemnizar sus actividades académicas de carácter protocolario y ritual, de una plantilla estable provista de maestro de capilla y doce músicos (organista y arpista, dos Altos, dos Tenores, dos violines, chirimía, bajón y tres muchachos de coro), que generaron el acervo hoy objeto de análisis.

Por otra parte, y como es bien conocido, la relación de la prestigiosa Universidad de Salamanca (una de las más antiguas de Europa) con la música se remonta a su constitución ya en el año 1218 por el rey Alfonso X el Sabio. Curiosamente, este año 2013 se celebra el quinto centenario del nacimiento de su maestro y músico más relevante, Francisco de Salinas. Pero el fondo documental de música en concreto que aquí nos ocupa, perteneciente a la llamada Real Capilla de San Jerónimo, destaca por ser el de “la universidad más antigua, más grande y más católica del Reino” en el período histórico en que estuvo en funcionamiento, desde 1738 (con el magisterio de Antonio Yanguas) hasta 1801 (bajo la dirección de su último maestro de capilla, Bernardo del Manzano).

El catálogo, realizado de manera precisa y bastante minuciosa, ha seguido en buena medida para su ficha catalográfica las directrices del RISM, presentes en su conocida versión en lengua española, RISM. Normas Internacionales para la catalogación de Fuentes Musicales Históricas (Madrid: Arco/Libros, 1996). Los contenidos de la publicación se articulan en torno a dos ejes principales, el primero dedicado a la polifonía y música instrumental, y el segundo, concebido como anexo, al canto llano y mixto. Se ofrece, además, una jugosa introducción en la que se contextualiza el origen, desarrollo e importancia del fondo, se aportan unos apéndices con algunos inventarios históricos y listados parciales, y se añade una buena bibliografía, incorporando al final del trabajo unos útiles índices, no sólo de música polifónica (por autor, título, íncipits literarios, ofreciendo correspondencia de signaturas, concordancias, distintas advocaciones, referencias a copistas...), sino también de canto llano y mixto (índice general, alfabético, de íncipits literarios, por advocaciones...). En definitiva, un trabajo excelente, que sin duda será de utilidad para dar a conocer más y mejor los fondos de una destacada capilla musical castellana.

 

José López-Calo, S.J.: La música en las catedrales españolas. Madrid: Instituto Complutense de Ciencias Musicales, colección “Música Hispana. Textos. Estudios”, 2012. 719pp. 40,00€. ISBN: 978-84-89457-48-5.

Con un título tan extenso y ambicioso como el que encabeza esta publicación (el Plan Nacional de Catedrales registra nada menos que 96 templos catedralicios en España en la actualidad, donde se cultivara la música durante más de mil años), el jesuita padre José López-Calo (*1922), catedrático emérito de la Universidad de Santiago de Compostela, y uno de los referentes de la musicología panhispánica del siglo XX, sintetiza el trabajo y trayectoria profesional que le ha ocupado durante toda una larga vida.

Involucrado desde muy joven en el celo por el patrimonio histórico-musical español, fue uno de los colaboradores más activos del RISM en ese sentido, desde aquella época en que este proyecto internacional tenía su sede en Kassel. Se trata, por consiguiente, de una tarea, la redacción de este volumen, que, cuando menos, merece todo el respeto y admiración hacia uno de los pioneros de la musicología española moderna.

Discípulo de Higinio Anglés (fue su adjunto en la cátedra de Musicología del Pontificio Instituto de Música Sagrada de Roma, del que llegaría a ser vicerrector), ha sido consejero de la Radio Vaticana (1962-1970), secretario general de la Sociedad Internacional de Música Sagrada (1963-1968), y uno de los técnicos encargados de acomodar la música a la reforma que suponía el Concilio Vaticano II, aunque una de sus facetas más destacadas ha sido la labor que ha desempeñado como catedrático de Historia de la Música de la Universidad de Santiago de Compostela, desde 1973 hasta su jubilación, siendo nombrado profesor emérito en 1987.

Es miembro numerario y correspondiente de diversas reales academias, Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, y doctor honoris causa por varias universidades, entre otras numerosas distinciones, habiendo dirigido numerosas tesis doctorales, participado en tribunales, dirigido proyectos de investigación financiados nacionales e internacionales, y ejercido su magisterio en aulas y auditorios de medio mundo.

Los amplios conocimientos del padre Calo sobre la materia objeto de estudio en el presente volumen, no sólo le capacitan, sino que le otorgan el perfil y calidad idóneos para poder emprender una tan titánica empresa de síntesis, la cual, de otro modo, no podría haber sido abordada sino por un amplio equipo de investigadores, y nunca por una sola persona.

Becado en la década de 1970 por la Fundación March para catalogar diversos archivos musicales catedralicios de Castilla y León, ha realizado el inventario de abundantes catedrales e iglesias colegiatas, que ha complementado frecuentemente con estudios musicales monográficos: Ávila, El Burgo de Osma, Burgos [14 volúmenes], Calahorra, Granada [6 volúmenes], Logroño, Palencia, Plasencia, Santiago de Compostela [13 volúmenes], Santo Domingo de la Calzada, Segovia, Soria, Valladolid [8 volúmenes], Villagarcía de Campos y Zamora, cuya tarea autoanalizó en su propio artículo “Clasificación y catalogación de los archivos musicales españoles: En busca de un sistema de clasificación y catalogación de los archivos españoles”.

Su investigación “de base” en los archivos catedralicios españoles, que se extiende ya a lo largo de más de medio siglo, ha dado lugar, aparte de a los citados catálogos, a la edición de extensos documentarios de interés musical, a ensayos y estudios monográficos sobre numerosos compositores y maestros españoles de los siglos XVI-XX, así como a abundantes ediciones de música práctica en partitura. Sus estudios sobre la música medieval, en especial en Galicia (el Códice Calixtino, los instrumentos del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago), así como sobre el Renacimiento (su propia tesis doctoral, La música en la catedral de Granada en el siglo XVI), y sobre el barroco (con su obra más destacada, la Historia de la música española. 3. Siglo XVII, que contribuyó a dar a conocer y poner en valor la presencia e importancia española en el período barroco a nivel internacional, ofreciendo una panorámica de alta divulgación que sirvió de base para muchos estudios posteriores más focalizados en aspectos concretos de aquel amplio tema), han abierto múltiples ámbitos a la investigación que hasta entonces apenas se habían abordado.

También ha sido muy relevante su aportación a los estudios sobre la música sacra en España desde mediados del siglo XVIII a mediados del siglo XX, interviniendo frecuentemente en diccionarios enciclopédicos (MGG, New Grove...), obras de referencia, colectivas y misceláneas, y publicaciones periódicas de prestigio, contribuyendo en suma a la difusión de la música hispánica, constituyéndose en un referente para el trabajo en los archivos musicales de Latinoamérica, y dando a conocer las peculiaridades españolas, desde foros académicos y universitarios, a escala internacional. También conviene resaltar su papel de co-director, junto a los profesores Emilio Casares e Ismael Fernández de la Cuesta, del congreso internacional España en la Música de Occidente (Salamanca, 1985), así como del magno Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana de la Sociedad General de Autores y Editores, en 10 volúmenes (Madrid, 1999-2002), que se ha convertido en absoluta obra de referencia musical en más de veinte países de habla hispana. Como bibliófilo, ha reunido la que es acaso la mejor y más nutrida biblioteca musical española, y una de las mejores del mundo, de carácter personal, dotada de numerosos manuscritos de música medievales, incunables y ediciones antiguas, incluidos no pocos única, tratados teóricos, etc.

En cuanto al presente libro, que constituye en cierto modo una síntesis de su dilatado trabajo y dedicación musicológicos, pretende reconstruir la historia de la presencia, significado e importancia de la música en las catedrales españolas, e intenta además hacerlo “desde dentro”, tratando de situarse —tanto el propio autor como sus lectores—, en el pensamiento que movía a las autoridades catedralicias, y a sus músicos, tanto en lo que respecta a la creación musical a lo largo de los siglos, como a su empleo. Se ha procurado añadir además, al protagonismo que se acostumbra a dar en este tipo de trabajos al elemento humano, un factor novedoso, focalizando el interés del estudio en la música misma, es decir, en su desarrollo interno, lo que ha derivado en una profusa incorporación de ejemplos musicales en pauta.

El trabajo se articula en una Introducción, seguida de cinco partes divididas en 27 capítulos (cada uno de los cuales, a su vez, se subdivide en diversos epígrafes numerados con arábigos), para acabar con un epílogo, a lo que todavía se añade al final un útil —pues permite realizar búsquedas rápidas a los interesados— índice onomástico, y otro índice de catedrales y colegiatas (pues el trabajo no se restringe a unos límites espacio-temporales inalterables, sino que no duda en extenderse asimismo, cuando esto resulta necesario,  no sólo a las catedrales, sino también a algunas destacadas iglesias colegiatas, y aun, desde el estricto punto de vista geográfico, no duda en extenderse a otros templos y territorios en otro tiempo políticamente unidos a la corona, tales como las catedrales americanas de Bogotá, Guatemala, Méjico, Oajaca o Puebla de los Ángeles, las lusitanas de Braga, Évora, Lisboa, Oporto y Viseo, y aun las medievales francesas de Narbona o Perpiñán).

Por lo demás, la metodología seguida en este sentido, casi como no podía ser de otro modo ante la enormidad del marco espacio-temporal que se abarca, en lo que se refiere a partes y capítulos, sigue un esquema cronológico —tradicional— (y dentro de él, por temas), que se articula como sigue:

Parte I: La Edad Media. Capítulo I, los orígenes; capítulo II, los comienzos; capítulo III, las catedrales y sus cabildos; capítulo IV, culto y música; capítulo V, la monodia; capítulo VI, la polifonía, los instrumentos; y capítulo VII, las fiestas.

Parte II: El Renacimiento. Capítulo VIII, el Renacimiento; capítulo IX, una nueva organización musical; capítulo X, la polifonía en latín; capítulo XI, la música en castellano; capítulo XII, el órgano y su música; capítulo XIII, los ministriles y su música; capítulo XIV, las fiestas.

Parte III: El siglo XVII. Capítulo XV, el siglo XVII; capítulo XVI, la polifonía en latín; capítulo XVII, la polifonía en castellano; capítulo XVIII, el órgano y su música; capítulo XIX, los ministriles y su música; capítulo XX, culto diario y fiestas.

Parte IV: El siglo XVIII. Capítulo XXI, el siglo XVIII; capítulo XXII, la música vocal; capítulo XXIII, la música instrumental (con una Nota introductoria; un apartado A, la música de órgano; y un apartado B, música para instrumentos).

Parte V: Siglos XIX y XX. Capítulo XXIV, el siglo XIX, 1, la historia; capítulo XXV, el siglo XIX, 2, la música vocal; capítulo XXVI, el siglo XIX, 3, la música instrumental; y capítulo XXVII, el siglo XX.

Puede apreciarse, en el espacio dedicado a cada período histórico, una cierta descompensación, sin duda intencionada, que nos habla, al mismo tiempo, de los intereses e inquietudes del autor de este trabajo: se dedican 158 páginas a la Edad Media, bien entendido que se habla ahí de algo más de 1400 años (pues la obra, aunque agrupa toda la parte I bajo el epígrafe medieval, se inicia hablando del siglo I, llegando hasta el Renacimiento); 151 páginas para el Renacimiento (dos siglos escasos); 123 páginas para el siglo XVII; 105 páginas para el siglo XVIII; y apenas 130 páginas, para los siglos XIX-XX, conjuntamente (dos siglos, pero en los que sucedieron muchísimas más cosas y más deprisa en el tiempo que en los anteriores). De donde se infiere una clara inclinación en el foco de atención hacia el período barroco, paulatinamente decreciente conforme nos alejamos de él en el tiempo, tanto hacia delante como hacia atrás.

Por lo demás, como es habitual en su autor, el tono redaccional es especialmente personal, como si se tratara de una clase magistral, amena, y podríamos decir que intencionadamente subjetiva (dando opinión cuando se cree necesario y tomando partido, en una posición obviamente comprometida con la perspectiva religiosa que subyace en todo este asunto), al tiempo que alejada a posta de vanos rigorismos académicos —hoy casi obligados para quienes pudieran no gozar de la posición de autoridad que a él le brindan su experiencia de muchos años y su extracción como religioso— los cuales pudieran plagar el discurso de farragosas e incómodas notas al pie por él tan aborrecidas, de suerte que el resultado final es el de leer no “la” sino “una” historia de la música en las catedrales españolas, en este caso, según el padre Calo, es decir, según alguien que la ha vivido “desde dentro”, con todas las ventajas y bondades —muchas— y desventajas —muchas menos— que eso puede aportar a la construcción de una “historia” como la pretendida, que, por ley natural, dentro de poco tiempo será imposible poder reconstruir con el criterio de autoridad que aquí aporta hoy uno de sus protagonistas más recientes.

Cuenta por tanto el trabajo con una visión en cierto modo hoy ya atípica (apenas permitida a grandes de la musicología hispánica, como pudieran ser Higinio Anglés, Miguel Querol, o él mismo), pero, por eso mismo, enormemente valiosa pues, tanto para bien como para mal, tiene mucho que decir al respecto y que aportar, y encierra mucho sobre lo que aprender, y que las generaciones que heredamos su testigo no sólo no deberíamos desdeñar, sino que, antes al contrario (y más allá de las modas que hoy zarandean a la investigación musicológica internacional y en particular española, inclinadas a infravalorar o desdeñar lo propio en favor de lo ajeno, y no en todos los casos con argumentos de peso), conviene que tengamos bien en cuenta.

Reivindica por tanto en esta obra el padre Calo, después de toda una vida mostrando y demostrando su manejo y profundo conocimiento de las técnicas académicas al uso en cuanto al profuso empleo de citas bibliográficas, su derecho al ensayo y a hablar libremente, sin peajes ni aditamentos que puedan estorbar una comunicación directa y fluida, lo que, en el presente caso y sin que sirva de precedente (pues no todos están capacitados para poder hacer algo semejante), es bien de agradecer.

Un trabajo, en suma, hecho por un experto en el tema, desde su punto de vista —autorizado—, y explicado con soltura, como si se tratara de unas clases en las que el maestro se dirige a sus alumnos. Y una obra, por tanto, que será de cita obligada, y quedará para la posteridad. Para quien desee entender los entresijos que rodearon a la música española y panhispánica en su más amplio sentido, un manual de cabecera y una obra imprescindible, a través de la cual siempre podremos escuchar, como si fuera en vivo y en directo, al padre Calo. No se la pierdan.

CONTACTO

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Dr. Antonio Ezquerro (director)
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